jueves, 18 de abril de 2013

Volvemos

Calentando motores para volver a hablar...

martes, 3 de abril de 2012

Notas a la carrera para un 'cierre'

Ante el virtual cierre del diario El Liberal de Popayán un homenaje con dolor...

Por: Istmenia Ardila Díaz

Por mucho tiempo el 'cierre' de El Liberal me desveló, pero no como en estos tiempos. Hablo de los trasnochos en el periódico buscando 'gazapos' en las páginas y la mayor actualidad en la primera plana sin que implicara retrasar la edición; no del comentado 'cierre' del periódico, a pocos días de cumplir 75 años de periodismo en el Cauca.

'Cierre' que hoy tiene dolientes inermes en muchos lugares, cual escuela de reportería por excelencia que ha sido especialmente en los últimos 25 años, provenientes de todas las facultades de comunicación social del país, especialmente de Cali, Bucaramanga, Pasto, Medellín y Bogotá. Los obreros siempre dispuestos al oficio pero sin mayor incidencia en el tema financiero.

Trasnochos que nunca olvidaré, de los que sólo quedan las páginas de archivo y los planes personales sacrificados por la 'fiebre' periodística. Ah! también la gastritis y muchas expresiones del estrés por el abuso del café y el sedentarismo. Como el ruido de la hoy chatarrizada rotativa, que hacia la media noche cerraba una ardua jornada de reportería, escritura, diseño y edición. Su sonido se queda en la memoria como tantas vivencias que pasan por la vida del periodista de un diario local, donde se hace y aprende de todo, por cuenta de las limitadas condiciones de trabajo.

Tiempos donde no teníamos internet ni celulares para obtener reacciones, fotografías y datos con la inmediatez esperada, cuando la transmisión de datos llegaba por un módem o un fax pero nos la ingeniábamos para desmontar una primera página y entregar el último hecho importante de la ciudad o la región al día siguiente, facilitándole de paso la labor investigativa a los madrugadores reporteros de la radio local.

Tiempos donde la crisis económica siempre estuvo latente, el síndrome de la pauta y los suscriptores que no suben, pero sí el número de lectores por ejemplar: muchos lo querían leer gratis, donde el vecino, en la oficina, o incluso en el periódico. Muchos querían salir en el diario pero no pagaban un aviso o se le escondían a cualquier convocatoria que implicara apoyo económico.

Muchos hablaban y hablaban de El Liberal, sin siquiera conocer las condiciones internas. Igual, salir en él no dejaba de ser un reconocimiento. Qué tal si habláramos de esas vanidades.

Y pareciera que El Liberal se resistiera a la modernidad. Todavía recuerdo que algún día un veterano trabajador arguyó que los daños inexplicables en el teletipo y otras máquinas, parecían una expresión de la resistencia de los fundadores de antaño, ya fallecidos, a la modernidad. No en vano, sólo hasta hace 27 años, con el ingreso de los Galvis como socios mayoritarios, se dio el gran salto del teletipo a la rotativa, la misma que tuvo que silenciarse hace unos cinco años, por la falta de rentabilidad, para enviar la edición por internet a Pereira y traer los paquetes impresos al amanecer. Entonces, los bloqueos de la Panamericana por protestas o emergencias en la vía se volvieron los enemigos de la puntualidad. Pero todo se superó, como la resistencia a circular el domingo (...) y finalmente fuimos totalmente un diario certificado.

Y mientras todo eso se sorteaba, decrecía el hábito de desayunar antes de salir de casa leyendo titulares, cazando gazapos, ojeando las fotos sociales y las crónicas judiciales. Los usuarios reclamaban una versión on line, incluso desde Popayán, aunque los caucanos residentes en otras ciudades y países, eran los más incisivos ante la urgencia de entrar en la modernidad de los periódicos.

Tarde o temprano tuvimos que romper esquemas y nos adentramos en esas nuevas lides, sin mayores consideraciones ni estudios, con el temor latente de desaparecer ante una oferta gratuita pero cada vez más exigente.

Entonces, ahora por todo eso y mucho más que forma parte de la historia interna del diario local de Popayán, hablamos con dolor de un 'cierre' , cuyos desvelos no traerán problemas de salud o insomnio, pero sí cerrarán muchas ventanas para mirarnos, reconocernos, interpretarnos. Popayán pierde un notario para la historia, la comunidad y la dirigencia un espacio de visibilidad y cerca de 50 personas ingresarán a las cifras del comentado desempleo de la capital del Cauca, segundo en el ranking nacional y nuestra clase empresarial perderá el año.

P.D. Me perdonarán los comentarios a borbotones, salieron como la redacción de una nota de cierre, donde sólo al otro día nos estrellamos con los gazapos y lo que hubiera sido. No queremos un réquiem sino una resurrección en esta Semana Santa para El Liberal.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Hasta cuándo?

Ismenia Ardila Díaz
isardiaz@hotmail.com


Da grima y dolor de patria, la lectura de los informes titulados “la ruta del oro en el Cauca”, del joven corresponsal del diario El Espectador, Edinson A. Bolaños, cuando el concierto de bombas y balas todavía zumba alrededor de Timbiquí. Porque aparte de los dolorosos detalles, nada de lo que allí se diga se desconoce, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué no se actúa de manera contundente y efectiva para romper el sino trágico de los pueblos afro del pacífico caucano?

“…Son aproximadamente tres mil los afro descendientes que aguas arriba del río Timbiquí, en los corregimientos de Santa María y Cheté, acompañan a las clasificadoras separando el oro de la tierra movida. En cada entable, que según el comprador puede medir uno o dos estadios de fútbol, hay trescientos de ellos escarbando en una cocha que a simple vista parece aguabarro. Arriba, dos uniformados que dicen pertenecer a ‘Los Rastrojos’, con lista en mano van turnando a la gente para lavar el oro puro de 24 quilates…”

Hace rato se viene hablando de las 40 retroexcavadoras que ingresaron en los últimos meses, donde nunca ha podido llegar una carretera y menos un automóvil, pero sí entrado consecutivamente pesada maquinaria para operar de manera ilegal e inhumana la explotación del codiciado metal.

Santa María de Timbiquí, un pueblo enclavado en la selva caucana y perdido a su suerte. La compleja ruta para llegar entre esteros, en lancha y canoa, fue fácilmente capitalizada por los mercaderes de la ‘mancha amarilla’. Todavía está fresco el recuerdo de la presencia de ingleses y rusos tras el codiciado metal, cuyos vestigios quedaron a orillas del río Timbiquí. Dicen las crónicas que ahora son antioqueños, cordobeses, chocoanos y vallunos quienes explotan el recurso y someten a los nativos, a más de la presencia de las Bacrim y la guerrilla de las Farc. Hasta se habla de políticos involucrados…


“... Allá no hay distingo de raza o edad para “trabajar“. Los niños también acompañan a sus matronas. Algunos de ellos lo hacen, y luego a las dos de la tarde suben a recibir la capacitación del frente 29 de las Farc en la Escuela de Pensamiento Comunista... En ese mismo salón estudiaban los de preescolar, primaria y secundaria. A los palenques, lavadores del codiciado metal, no les pagan por gramo, sino por día: $10.000. El mínimo son diez gramos.. quien viole la norma no vuelve a ver el amanecer…”.

Porqué no diseñar estrategias con la espectacularidad de operativos que dieron de baja a los máximos cabecillas de las Farc y liberar a estos pueblos del yugo histórico de explotadores y violentos que los someten? Las denuncias y relatos de prensa no bastan, pero son necesarios hoy y todos los días, mientras seguimos esperando la acción integral de las entidades del Estado y el alcalde del pueblo clama solidaridad. Ya se ha dicho todo y seguramente hasta premios de periodismo asegurará la peligrosa guerra de los oros, que tiene su propia expresión en la Bota Caucana. ¿Hasta cuándo?

***
Gracias a la familia de la Casa Editorial El Liberal por 74 años de periodismo sostenido con enormes dificultades para llevarnos a diario las noticias para acompañar el desayuno. Escuela de periodismo por excelencia. Hay que pasar por la redacción del diario local para conocer, vivir y experimentar con creces el noble pero vilipendiado oficio.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Del informador al comunicador

Istmenia Ardila Díaz

Las celebraciones del día del periodista no terminan y porqué no las reflexiones sobre el oficio más bello del mundo. Ocasión para referirnos también a las mal llamadas Oficinas de Comunicaciones y Prensa, donde las cosas tampoco parecen mejorar para muchos colegas y organizaciones. No me refiero a las condiciones laborales, pensemos en qué tanto hemos avanzado en su concepción y organización, especialmente en el sector público.

La comunicación cumple un papel estratégico y transversal a todos los procesos de la organización, como se establece, por ejemplo, en el cacareado modelo de gestión de la calidad, tan de moda, sin embargo, en nuestro medio, sigue viéndosele como una labor de apoyo, instrumental y no estratégica, como tal.

El tema comienza en la concepción misma de la dependencia por parte de los directivos o quienes tomas las decisiones y avanza con el aporte del propio comunicador desde su gestión. El asunto pasa entonces desde las herramientas mismas de trabajo, los pactos de gestión con el jefe, las habilidades del profesional y el liderazgo que ostente en su labor.

Una oficina de Comunicaciones y Prensa debe no sólo contar con profesionales idóneos, más allá del casting o las recomendaciones; son más que funcionarios decorativos, no son los maquilladores oficiales, son facilitadores de los procesos de comunicación interna y externa; son el puente, en el caso de los medios masivos, entre la institución y algo más que los periodistas de turno. No es con dádivas, coqueteos o presiones como se trabaja, es generando espacios para la información y comunicación que contribuyan a sintonizar a la organización y sus líderes con sus públicos.

Por eso su primea tarea es promover que en su interior se entienda la dimensión y el papel de la comunicación y contribuir a sus mejoras. Sólo así se podrá entender la relación de ésta con la identidad, la cultura e imagen corporativa, un activo intangible y complejo. No de otra manera podemos intentar ‘sintonizarnos’ con su deber ser.
En un mundo donde cada vez vale más una imagen que mil palabras, no podemos perder de vista que esta se construye desde adentro mismo. Las imágenes se forman también de actitudes y hasta silencios. La comunicación nos conecta con el interior de la organización y la opinión pública, pero no se reduce a la publicidad, sino el problema se resolvería con pauta.

El comunicador social en la organización tampoco se puede reducir a un mero productor de boletines de prensa, sin desconocer la importancia de éstos y de hacerlos de manera efectiva. Además, con las nuevas tecnologías de la comunicación, debe adaptarse a nuevos roles con igual compromiso y vocación. Desde esta dimensión, el comunicador es un verdadero profesional, un estudioso, que opina con argumentos al interior, además de un reportero permanente, que ayuda a conectar.

El espacio se acaba y el tema se amplía, como que tiene tanto de largo como de ancho. No es fácil, aquí seguimos en pañales, pero no por eso debemos perder la perspectiva y la búsqueda de algo más que dignidad para el comunicador y/o periodista de las organizaciones. Tenemos buena parte de la cuota de responsabilidad y mucho por hacer.

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Hasta cuándo en el ‘hueco’?

Ismenia Ardila Díaz
isardiaz@hotmail.com


Las largas filas con madrugada incluida frente al Banco Agrario en las últimas semanas en Popayán, nos traen un ingrato recuerdo: la caída del DRFE y todas las demás ‘pirámides’ que en el año 2008 le cambiaron la historia reciente a esta ciudad y al departamento. Sentimientos encontrados se vivieron especialmente en el segundo semestre del año, cuando las generosas ganancias de hasta el 200% por ciento por las inversiones en el popularmente llamado ‘hueco’ de Popayán, dieron primero para casa, carro, viajes y otros placeres, pero como en una fila de dominó, en el mes de noviembre se desplomaron estrepitosamente, llevando a la ruina y la pérdida de miles de millones.

Pasados tres años cada quien expía sus culpas. Se dice por ahí que a muchos les da vergüenza ir a hacer la larguísima fila en pleno parque Caldas para reclamar 170 mil pesitos mientras se lloran todavía los miles o millones perdidos, la casa, el carro y hasta el préstamos bancario.

Allí se cuentan hasta miembros de las más encopetadas familias y profesionales de la ciudad. Ya no hay ni el dinero ni la posibilidad para pagar el ‘ficho’ o el paso rápido a la ventanilla, ni el tráfico a la sala VIP de aquellos tiempos en la captadora, para ‘meter’ el dinero en el ‘hueco’. Cuántas historias y heridas que involucran la vida de muchas personas.

Lamentablemente este hecho doloroso fue un augurio más del gran ‘hueco’ al que se fue la ciudad y la región, no sólo económico, también moral y espiritual. Desde entonces todo aquí ha sido complejo, nos subimos al ranking del primer lugar en desempleo, se disparó la delincuencia, el micro tráfico y el consumo de estupefacientes, la informalidad, la corrupción y hasta la decadencia política, que ya tenía muy diversos protagonistas.

En estos días la multinacional Convergys desiste de montar en Popayán el esperado Call Center que generaría al menos 250 empleos directos, argumentando el orden público. Todo lo contrario, es ahora cuando necesitamos que una empresa de tal magnitud, de muestras de generosa responsabilidad social y motive una iniciativa de este orden, por supuesto, rodeada de todas las fuerzas vivas de la región. Lamentablemente con el capital de payaneses, caucanos y foráneos residentes en esta tierra no ha sido posible gestar mayor empresa. Dinero hay, como se confirmó en el triste episodio de las pirámides, pero no hay vocación ni decisión de invertirlo en una iniciativa empresarial. Historias y muestras hay muchas en la historia reciente –recordemos la ley Páez-. Siempre esperamos que otros vengan a invertir a riesgo, cuando los propios no le apostamos a creer en lo nuestro. Aquí seguimos viendo la fuga de cerebros y adolecemos de una verdadera campaña –no frases ni discursos-que motive la fuerza interior y espiritual para defender y forjar un mejor territorio. Lo estamos dejando en manos de extraños, violentos, patronazgos a quienes sólo les interesa el poder o el dinero a costa de sangre, pobreza y dolor. Las heridas son muy grandes. Este pueblo adolorido, quejoso, necesita una inmediata intervención del gobierno con una decidida inversión social, no más paños de agua tibia. Necesitamos convocar y dar real participación a las mejores mentes y espíritus para generar con fuerza, desde todas las entrañas sociales verdadera confianza y propósitos comunes. Pero esto necesita grandeza y líderes verdaderos y auténticos, que encarnen con decisión y sin patrañas la recuperación del Cauca. ¿Nos seguimos hundiendo?.

Ciclovía y apuesta cultural

Ismenia Ardila Diaz

Sentarse en el atrio es verlo todo con los ojos del ciudadano del común, por aquí contamos y comentamos de todo lo que se dice por ahí…
Sigue en receso la ciclovía dominical. Buen pretexto para que la Alcaldía de Popayán revise su ubicación.
No sigue siendo lógico que se cierre un carril de una vía internacional en un horario de plena actividad, habiendo otras posibilidades, no muchas, pero sí otras, que seguro tendrían menor efecto en la movilidad ciudadana, ya bastante traumatizada.
Se me ocurrió proponer que la ubicaran frente al estadio Ciro López y el llamado Parque de la Salud, para darle fuerza al uso recreativo en el que se proyectaron estos espacios, donde a diferencia de años atrás, ya son pocos los deportistas que vemos muy temprano haciendo deporte. Sin embargo, volvió el pero, porque se bloquearía un acceso importante al norte de Popayán –nada menos que la Panamericana. Entonces, al Secretario de Gobierno, Luis Guillermo Céspedes, en diálogo sostenido en 106.9 FM, se le ocurrió proponer el sector histórico y darle vida cultural a los museos, la retreta y otras actividades propias del entorno en un día donde las calles lucen absolutamente vacías. Ya podríamos decir que sólo los fantasmas parecen pasearse un domingo por ellas.
Interesante propuesta a la que ojalá le de forma el gobierno local. De ninguna manera estamos en contra de la realización de la ciclocía, pero es necesario buscar otras alternativas menos traumáticas para el tráfico automotor.
Y por supuesto. ¿Porqué no pensar en descentralizarla y promover una en el sur u otra más al norte de Popayán. El tema combinado con otras tareas paralelas de promoción y prevención de la salud, tendría toda la pertinencia para una población cada vez más sedentaria, mientras la antigua ciclovía se muere en el olvido y ya forma parte de la historia patria.

***

Se nos va poco a poco el Maestro Edgar Negret, consumido por el Alzheimer y el manto enrarecido de quienes dicen custodiar su obra y su vida misma, valorada en una gran fortuna. Entretanto, poco o nada se sabe sobre la suerte del Picasso que hurtaron el año pasado de su museo en Popayán. Tristemente, a que muchos ni saben de quién ni de qué estoy hablando.

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Qué celebramos los periodistas hoy?

Por Ismenia Ardila Díaz
www.el-atrio.blogspot.com


En el Cauca no hay mucho que celebrar este 9 de febrero, tradicional día del periodista. La Federación Colombiana de Periodistas acaba de revelar en su informe anual que este es el departamento más inseguro para ejercer la profesión: 36 agresiones a periodistas en el último año. No es para menos: aquí tenemos todo un país en el departamento, no sólo por la diversidad de climas, etnias y culturas, todas las expresiones del conflicto armado.

Pero el problema no es sólo la violencia cotidiana, mientras cree el número de reporteros y aspirantes a periodistas, las condiciones del gremio siguen de mal en peor. En tierra de desempleados y de guerra, los periodistas hacen toda clase de malabares para sobrevivir a toda clase de riesgos, pasando no sólo por los de su vida, económicos y de salud, especialmente. Lograr una pensión es privilegio de pocos –que lo testimonie Truman Uribe- y si no fuera por la pasión del oficio y las historias de a pie, no valdrían la pena las úlceras y las canas de muchos.

Hablando con franqueza, ser periodista hoy en el Cauca es aceptar que todos nos llega tarde aunque aquí nació la república; vivir de la pasión del oficio, negando cualquier ascenso social; capoteando la oficialidad, los poderes y las violencias de siempre para no caer en la mediocridad, la comodidad y la desesperanza; viviendo del colegaje y el disfrute de las historias, los testimonios y la fuerza de un entorno diverso; amando las diversas formas para narrar los rostros de la brecha social que nos rodea, metiendo 'goles' a nuestra manera.

Por eso si algo hay que celebrar el día de hoy es la cuota de sacrificio personal de muchos reporteros para llevar su oficio con dignidad y decoro. Hay que celebrar y felicitar a aquellos que con entusiasmo, humidad, creatividad y profesionalismo no se dejan permear por el resentimiento y le dan valor y verdadero sentido al oficio.

El mejor periodista no es el que necesariamente se las sabe todas, pero sí el que más pregunta, más indaga y busca, asumiendo el riesgo de la irreverencia. Por eso en un día como hoy ojalá llovieran cursos y libros, no botellas de licor. Así como en el periodismo nunca terminamos de aprenderse, más que pregonar y escribir, nunca nos cansemos de leer.

Y ¿por qué no? en vez de repetir cómo nos vemos, ¿qué tal si preguntamos cómo nos ven?

domingo, 15 de enero de 2012

Del estrés de comenzar

Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com


Mientras muchos capoteamos el llamado estrés pos vacacional, en los despachos de los mandatarios locales y regionales estos parece no son los mejores días. En pocas semanas pasaron de la euforia de la celebración del triunfo a las verdades y destapes de los empalmes, la compleja repartición burocrática y el pago de ‘compromisos’ a las realidades y el estrés de poner a marchar un nuevo proyecto de gobierno.

Tal vez por eso muchos han preferido guardar prudencial silencio y poco han dicho públicamente sobre lo encontrado, a excepción de lo filtrado a los ‘amigos’ de los medios, que en ánimo de la ‘chiva’ han anticipado algo más de lo que ya se creía saber.

A esto que suma que algunos ni siquiera han terminado de configurar sus equipos de trabajo y por supuesto, de capotear los favores recibidos. Por fortuna tuvieron a su favor la coyuntura del año nuevo y los carnavales que aún no terminan en la mayor parte de pueblos, donde lo ocurrido poco tiene de nuevo ni de espectacular, aunque los locutores de turno hicieran de estas expresiones un coro general. En consecuencia, muchos lucen lentos e inconseguibles, hasta para los periodistas.

Pero así como este no es un período fácil para los mandatarios de turno, tampoco para los servidores públicos y/o contratistas de entes territoriales, contralorías, personerías y demás despachos donde hay nuevo jefe. El cambio es sinónimo de estrés por cuenta de los infaltables ‘agoreros’ de turno que fungen como aparentes ‘voceros’ de traslados y despidos de personal. Y qué decir de los que hacen ‘cola’ para entrar. El clima laboral y organizacional por estos días en la mayor parte de estos despachos no podría ser peor: rumores van y vienen, tensión, miedos y estrés.

Entretanto, a más de un ciudadano le viene a la cabeza el famoso cuento aquel donde a un fulano al morir le dan la opción de escoger entre el cielo y el infierno y luego de pasar un día de prueba en cada uno de ellos, se decide por el segundo, motivado por las grandes atenciones de que fue objeto; sin embargo, cuál no sería su sorpresa al regresar y encontrarse con un escenario desierto, lleno de lamentos y pobreza, nada de lo vivido. Entonces, a la pregunta de qué pasó, si ayer las cosas que vio eran totalmente distintas, se encuentra con la contundente respuesta: “ayer estábamos en campaña y usted votó por nosotros”.

Una es la realidad detrás del discurso electoral y otra la de gobierno y las sorpresas no son sólo para los electores, también para los elegidos, atrapados ahora entre los compromisos y la realidad burocrática, entre mucho más. Es allí donde cíclicamente vemos cómo se pone a prueba su inteligencia y astucia para comenzar con entusiasmo, un buen equipo y hoja de ruta o hasta el brujo para la ‘buena suerte’.

Mientras la temperatura de los despachos y oficinas sube y baja en el esfuerzo por arrancar, muchos siguen a la espera del despegue y los cambios que marcarán estos nuevos períodos. Absurdo hacer pronósticos cuando esto apenas comienza y se calientan los motores. Igual, mejor no hablar de primeras impresiones en el popurrí nacional y local.

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Terminado el ‘auto secuestro’ en casa de al menos cuatro días por cuenta de carnavales, se repite la foto de los rastros de la rumba en calles, parques y enfermos. La discusión es la misma y so riesgo de perder popularidad muchos sencillamente cierran los ojos y oídos a lo expresado por quienes no compartimos esta forma de catarsis anual.Gracias por opinar.