Periodista de profesión y convicción.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Tras la agenda del debate
Por Ismenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
Violencia, tierras, pobreza y corrupción se convirtieron en los temas centrales del debate político electoral del Cauca. Pasan los años y la agenda no parece cambiar, con la gravedad de cifras disparadas y nuevos elementos y actores detonantes como la parapolítica, las Bacrim y la cultura mafiosa, entre otros.
No podemos echarnos mentiras, la situación del departamento es lo suficientemente delicada y tiene graves ingredientes, como para evadir el debate. Por eso, estos temas no sólo están en los discursos de plaza de los candidatos, sino que por fortuna han ocupado espacios centrales en foros y conversatorios programados por organizaciones sociales y medios de comunicación que han permitido profundizar más allá de las posturas publicitarias y reconocer las diferentes visiones de los aspirantes, además de agitar el caldeado ambiente y la nota diaria en los mentideros políticos.
La discusión en torno a la crisis económica, social y moral y sus efectos, de la que no podemos sustraernos, debe estar obligatoriamente en el escenario de la confrontación para aportar a la ilustración ciudadana y la formación misma de una cultura política que contribuya a la participación ilustrada, que geste decisiones, verdaderos cambios y prontas soluciones a expresiones como la creciente marginalidad y violencia, la insolidaridad, la apatía e incultura ciudadana, el clientelismo, las prácticas ilegales y la desconfianza misma hacia las instituciones del Estado.
Ante una sociedad cada vez más mediatizada, las campañas políticas le apuestan en su mayoría al protagonismo en los medios de comunicación masiva para ganar la atención diaria. Vemos un debate trasladado a los medios que exige profundidad.
Más allá de contribuir a la divulgación de los programas de gobierno propuestos por los aspirantes, necesitamos que nuestros periodistas además de agitar la polémica que se traduce en mayor raiting, contribuyan en este sentido.
Alentar también a aquellos que de manera seria insisten en esta dirección y en contribuir al destape del tráfico de influencias, la cooptación de las dependencias y despachos públicos por personajes y reducidos grupos –incluso familiares- con fines electoreros, enriquecimiento y beneficios personales sobre el interés particular, so pena de castigos publicitarios, todo tipo de presiones e incluso demandas judiciales.
***
Necesitamos amplia pedagogía a propósito de la aplicación del Estatuto Anticorrupción y todas las implicaciones que tiene, para que no se quede en letra muerta y se pueda ejercer autoridad y justicia con esta nueva herramienta legal, máxime cuando sabemos que “hecha la ley, hecha la trampa”. Detalles para eliminar la ‘puerta giratoria’, aplicar la acción de repetición, las nuevas implicaciones para interventores y supervisores, la colusión en las licitaciones, las inhabilidades para los financiadores de campañas políticas y los ex servidores públicos y sanciones al tráfico de influencias, entre otros, deben ser objeto de amplio conocimiento y estudio.
Interesante que los candidatos además de cuestionar la corrupción formulen y anuncien estrategias puntuales para asegurar la cacareada transparencia. Necesitamos compromisos creíbles en tiempos tan complejos.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Mujeres más allá de la 'cuota'
Por Itsmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
En el tema de la participación de la mujer en política, pasa como con la famosa ‘cuota alimentaria’ para los padres de familia. No es suficiente. Si bien en muchísimos casos, para muchas madres es un problema de verdadera supervivencia mientras para los susodichos es de total indiferencia, con este mínimo no hay posibilidades de crecer, pero no por eso deja de ser fundamental.
Más de 200 listas para Concejos y Juntas Administradoras Locales para las elecciones del 30 de octubre en todo el país, 17 de ellas en el Cauca no cumplieron con el 30 por ciento de cuota de género. Pocos partidos se salvan. El Consejo Nacional Electoral revisa el tema y se anuncian casos diversos, desde las listas en que a última hora renunciaron algunos hombres para dar lugar a las mujeres, hasta lo contrario, pero a cambio de dádivas para ocasionar el incumplimiento de la cuota de ley y poner en la ‘cuerda floja’ toda una lista.
Afirmación que no sorprende en un ambiente preelectoral como el nuestro, donde con todo se negocia y muchos siguen repitiendo que lo que no pueda arreglar en el camino lo acomodará el dinero el ‘día D’. Vergonzosa realidad que debemos combatir, especialmente las mujeres, un soporte fundamental de las campañas políticas.
La política ha sido una esfera tradicionalmente reservada para los hombres, máxime cuando se ejerce de esta manera. Por eso, con la implementación de la reforma política en Colombia, pasó lo que pasó hasta el 18 de agosto anterior y se vivieron toda clase de historias para completar a última hora la cuota de féminas y acomodar las listas. El problema no se reduce a la ley de cuotas, tema de moda en Latinoamérica. Sin duda es el principio básico para sostenerse y empezar a sobrevivir, como dijera la señora con el mínimo de ley para los alimentos del hijo. Necesitamos el cumplimiento de la cuota de género, pero no sólo eso, una real participación en la escogencia para que las mujeres presten algo más que su nombre, ofrezcan su liderazgo y su compromiso hasta para nuestra misma causa y no simplemente la del jefe político, hacer honor a la honestidad que todavía conservamos y encarnar los cambios que esta sociedad y especialmente la política necesitan con urgencia. De lo contrario, se trata de seguir reproduciendo un esquema perverso, corrupto, que premia las clientelas electorales, por encima de todo y que utiliza a las mujeres como fuerza de trabajo, escudo sensible y estético.
Mujeres, hay que prepararse, conocer y participar de la política pero de manera menos servil, más activa, actuante, pensante, imponiendo voces y miradas distintas, con la sensibilidad que nos da ser generadoras de vida. Sólo de esa manera el acceso a los niveles de decisión de política avanzarán más allá de la obligatoriedad de la ley y abriremos espacios de verdadera actuación femenina, para permear las estructuras, llegaron a los niveles de decisión y demostrar capacidades, superando el miedo a poder hacer más de lo que otros creen o esperan que podamos. Una primera cosa que tenemos que superar es la intriga y discriminación de nuestro propio género. Está a la orden del día.
Adenda: En la ciudad de las obras eternas, ya los vientos de agosto destruyeron la valla del puente peatonal en Villa del Viento y la obra nada que inicia. La gente de Pomona vive su propio calvario por esta misma circunstancia.
isardiaz@gmail.com
En el tema de la participación de la mujer en política, pasa como con la famosa ‘cuota alimentaria’ para los padres de familia. No es suficiente. Si bien en muchísimos casos, para muchas madres es un problema de verdadera supervivencia mientras para los susodichos es de total indiferencia, con este mínimo no hay posibilidades de crecer, pero no por eso deja de ser fundamental.
Más de 200 listas para Concejos y Juntas Administradoras Locales para las elecciones del 30 de octubre en todo el país, 17 de ellas en el Cauca no cumplieron con el 30 por ciento de cuota de género. Pocos partidos se salvan. El Consejo Nacional Electoral revisa el tema y se anuncian casos diversos, desde las listas en que a última hora renunciaron algunos hombres para dar lugar a las mujeres, hasta lo contrario, pero a cambio de dádivas para ocasionar el incumplimiento de la cuota de ley y poner en la ‘cuerda floja’ toda una lista.
Afirmación que no sorprende en un ambiente preelectoral como el nuestro, donde con todo se negocia y muchos siguen repitiendo que lo que no pueda arreglar en el camino lo acomodará el dinero el ‘día D’. Vergonzosa realidad que debemos combatir, especialmente las mujeres, un soporte fundamental de las campañas políticas.
La política ha sido una esfera tradicionalmente reservada para los hombres, máxime cuando se ejerce de esta manera. Por eso, con la implementación de la reforma política en Colombia, pasó lo que pasó hasta el 18 de agosto anterior y se vivieron toda clase de historias para completar a última hora la cuota de féminas y acomodar las listas. El problema no se reduce a la ley de cuotas, tema de moda en Latinoamérica. Sin duda es el principio básico para sostenerse y empezar a sobrevivir, como dijera la señora con el mínimo de ley para los alimentos del hijo. Necesitamos el cumplimiento de la cuota de género, pero no sólo eso, una real participación en la escogencia para que las mujeres presten algo más que su nombre, ofrezcan su liderazgo y su compromiso hasta para nuestra misma causa y no simplemente la del jefe político, hacer honor a la honestidad que todavía conservamos y encarnar los cambios que esta sociedad y especialmente la política necesitan con urgencia. De lo contrario, se trata de seguir reproduciendo un esquema perverso, corrupto, que premia las clientelas electorales, por encima de todo y que utiliza a las mujeres como fuerza de trabajo, escudo sensible y estético.
Mujeres, hay que prepararse, conocer y participar de la política pero de manera menos servil, más activa, actuante, pensante, imponiendo voces y miradas distintas, con la sensibilidad que nos da ser generadoras de vida. Sólo de esa manera el acceso a los niveles de decisión de política avanzarán más allá de la obligatoriedad de la ley y abriremos espacios de verdadera actuación femenina, para permear las estructuras, llegaron a los niveles de decisión y demostrar capacidades, superando el miedo a poder hacer más de lo que otros creen o esperan que podamos. Una primera cosa que tenemos que superar es la intriga y discriminación de nuestro propio género. Está a la orden del día.
Adenda: En la ciudad de las obras eternas, ya los vientos de agosto destruyeron la valla del puente peatonal en Villa del Viento y la obra nada que inicia. La gente de Pomona vive su propio calvario por esta misma circunstancia.
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