Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
Mientras muchos capoteamos el llamado estrés pos vacacional, en los despachos de los mandatarios locales y regionales estos parece no son los mejores días. En pocas semanas pasaron de la euforia de la celebración del triunfo a las verdades y destapes de los empalmes, la compleja repartición burocrática y el pago de ‘compromisos’ a las realidades y el estrés de poner a marchar un nuevo proyecto de gobierno.
Tal vez por eso muchos han preferido guardar prudencial silencio y poco han dicho públicamente sobre lo encontrado, a excepción de lo filtrado a los ‘amigos’ de los medios, que en ánimo de la ‘chiva’ han anticipado algo más de lo que ya se creía saber.
A esto que suma que algunos ni siquiera han terminado de configurar sus equipos de trabajo y por supuesto, de capotear los favores recibidos. Por fortuna tuvieron a su favor la coyuntura del año nuevo y los carnavales que aún no terminan en la mayor parte de pueblos, donde lo ocurrido poco tiene de nuevo ni de espectacular, aunque los locutores de turno hicieran de estas expresiones un coro general. En consecuencia, muchos lucen lentos e inconseguibles, hasta para los periodistas.
Pero así como este no es un período fácil para los mandatarios de turno, tampoco para los servidores públicos y/o contratistas de entes territoriales, contralorías, personerías y demás despachos donde hay nuevo jefe. El cambio es sinónimo de estrés por cuenta de los infaltables ‘agoreros’ de turno que fungen como aparentes ‘voceros’ de traslados y despidos de personal. Y qué decir de los que hacen ‘cola’ para entrar. El clima laboral y organizacional por estos días en la mayor parte de estos despachos no podría ser peor: rumores van y vienen, tensión, miedos y estrés.
Entretanto, a más de un ciudadano le viene a la cabeza el famoso cuento aquel donde a un fulano al morir le dan la opción de escoger entre el cielo y el infierno y luego de pasar un día de prueba en cada uno de ellos, se decide por el segundo, motivado por las grandes atenciones de que fue objeto; sin embargo, cuál no sería su sorpresa al regresar y encontrarse con un escenario desierto, lleno de lamentos y pobreza, nada de lo vivido. Entonces, a la pregunta de qué pasó, si ayer las cosas que vio eran totalmente distintas, se encuentra con la contundente respuesta: “ayer estábamos en campaña y usted votó por nosotros”.
Una es la realidad detrás del discurso electoral y otra la de gobierno y las sorpresas no son sólo para los electores, también para los elegidos, atrapados ahora entre los compromisos y la realidad burocrática, entre mucho más. Es allí donde cíclicamente vemos cómo se pone a prueba su inteligencia y astucia para comenzar con entusiasmo, un buen equipo y hoja de ruta o hasta el brujo para la ‘buena suerte’.
Mientras la temperatura de los despachos y oficinas sube y baja en el esfuerzo por arrancar, muchos siguen a la espera del despegue y los cambios que marcarán estos nuevos períodos. Absurdo hacer pronósticos cuando esto apenas comienza y se calientan los motores. Igual, mejor no hablar de primeras impresiones en el popurrí nacional y local.
***
Terminado el ‘auto secuestro’ en casa de al menos cuatro días por cuenta de carnavales, se repite la foto de los rastros de la rumba en calles, parques y enfermos. La discusión es la misma y so riesgo de perder popularidad muchos sencillamente cierran los ojos y oídos a lo expresado por quienes no compartimos esta forma de catarsis anual.Gracias por opinar.
Periodista de profesión y convicción.
domingo, 15 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Haciendo de aguafiestas
Por Istmenia Ardila Díaz
isardiaz@gmail.com
So pena de pasar por enésima vez de aguafiestas, reconozco públicamente que no juego ni participo de los llamados Carnavales de Pubenza, ni similares. Pueblo que se respete celebra sus fiestas anuales, pero las nuestras lamentablemente han degenerado en la patanería y la falta de civismo. Por eso muchos viviremos un largo puente festivo resguardado en casa, para no ser víctimas de los ‘jugadores’ armados de bombas con agua congelada, polvos y pintas de todos los colores con la intolerancia y la falta de respeto a flor de piel.
No creo en las campañas por unas fiestas cívicas. Sencillamente porque no hay autoridad posible que controle los desmanes de la incultura ciudadana que se ha tomado la ciudad, matizada en estos tiempos con alcohol y euforia.
La cabalgata que dio apertura a las fiestas fue el abrebocas de lo que nos espera: más de lo mismo, desorden e irrespeto. El circo callejero se inicia muy temprano y tiene toda clase de protagonistas como defensores, en todos los estratos y condiciones sociales, incluso los que consideran esta como una “tradición” de al menos dos generaciones.
A falta de conciencia, amor y sentido de pertenencia por nosotros mismos, nuestros parques, calles, vecindarios y recursos naturales se vuelven escenario de rumba, desorden e irrespeto. La rumba de unos es el dolor de cabeza de otros-especialmente quienes deben trabajar o adelantar sus actividades cotidianas-.
Las campañas de cultura ciudadana son hasta el momento un fracaso. Se abonan los esfuerzos de la Alcaldía de Popayán y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado para prevenir el derroche de agua, pero sin duda son insuficientes y tardíos, falta continuidad y mayor creatividad. Un gran reto para la llamada Junta Cívica y Cultural de Popayán, de la mano de otras dependencias como la Secretaría de Educación, más allá de la agenda de eventos y espectáculos, trabajar todo el año para conseguir que estos espacios de diversión sean también de cordialidad y sano compartir.
***
Mucha expectativa por la elección de personeros, contralores municipales y contralor departamental. En los corrillos políticos no sólo se habla de las cuotas femeninas obligatorias, las alianzas, probables inhabilidades y apoyos, sino también de dinero contante y sonante que “recibirían por el voto”. ¿Quién ronda a concejales y diputados en este sentido?
Y mientras la gabinetología le falló a más de uno frente a los gobiernos departamental y municipal entrantes, ya se hacen cuentas de las cuotas políticas ganadas y quiénes son ahora los que ‘gobiernan’. El pueblo se pregunta, cuándo llegarán los cambios esperados. La lista de problemas es tan grande como las expectativas por gobiernos para la gente y no para los microempresarios electorales, los directorios y jefes políticos de turno.
www.el-atrio.blogspot.com
isardiaz@gmail.com
So pena de pasar por enésima vez de aguafiestas, reconozco públicamente que no juego ni participo de los llamados Carnavales de Pubenza, ni similares. Pueblo que se respete celebra sus fiestas anuales, pero las nuestras lamentablemente han degenerado en la patanería y la falta de civismo. Por eso muchos viviremos un largo puente festivo resguardado en casa, para no ser víctimas de los ‘jugadores’ armados de bombas con agua congelada, polvos y pintas de todos los colores con la intolerancia y la falta de respeto a flor de piel.
No creo en las campañas por unas fiestas cívicas. Sencillamente porque no hay autoridad posible que controle los desmanes de la incultura ciudadana que se ha tomado la ciudad, matizada en estos tiempos con alcohol y euforia.
La cabalgata que dio apertura a las fiestas fue el abrebocas de lo que nos espera: más de lo mismo, desorden e irrespeto. El circo callejero se inicia muy temprano y tiene toda clase de protagonistas como defensores, en todos los estratos y condiciones sociales, incluso los que consideran esta como una “tradición” de al menos dos generaciones.
A falta de conciencia, amor y sentido de pertenencia por nosotros mismos, nuestros parques, calles, vecindarios y recursos naturales se vuelven escenario de rumba, desorden e irrespeto. La rumba de unos es el dolor de cabeza de otros-especialmente quienes deben trabajar o adelantar sus actividades cotidianas-.
Las campañas de cultura ciudadana son hasta el momento un fracaso. Se abonan los esfuerzos de la Alcaldía de Popayán y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado para prevenir el derroche de agua, pero sin duda son insuficientes y tardíos, falta continuidad y mayor creatividad. Un gran reto para la llamada Junta Cívica y Cultural de Popayán, de la mano de otras dependencias como la Secretaría de Educación, más allá de la agenda de eventos y espectáculos, trabajar todo el año para conseguir que estos espacios de diversión sean también de cordialidad y sano compartir.
***
Mucha expectativa por la elección de personeros, contralores municipales y contralor departamental. En los corrillos políticos no sólo se habla de las cuotas femeninas obligatorias, las alianzas, probables inhabilidades y apoyos, sino también de dinero contante y sonante que “recibirían por el voto”. ¿Quién ronda a concejales y diputados en este sentido?
Y mientras la gabinetología le falló a más de uno frente a los gobiernos departamental y municipal entrantes, ya se hacen cuentas de las cuotas políticas ganadas y quiénes son ahora los que ‘gobiernan’. El pueblo se pregunta, cuándo llegarán los cambios esperados. La lista de problemas es tan grande como las expectativas por gobiernos para la gente y no para los microempresarios electorales, los directorios y jefes políticos de turno.
www.el-atrio.blogspot.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
