Periodista de profesión y convicción.

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Ismenia Ardila Díaz. Comunicadora Social-Periodista.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Del informador al comunicador

Istmenia Ardila Díaz

Las celebraciones del día del periodista no terminan y porqué no las reflexiones sobre el oficio más bello del mundo. Ocasión para referirnos también a las mal llamadas Oficinas de Comunicaciones y Prensa, donde las cosas tampoco parecen mejorar para muchos colegas y organizaciones. No me refiero a las condiciones laborales, pensemos en qué tanto hemos avanzado en su concepción y organización, especialmente en el sector público.

La comunicación cumple un papel estratégico y transversal a todos los procesos de la organización, como se establece, por ejemplo, en el cacareado modelo de gestión de la calidad, tan de moda, sin embargo, en nuestro medio, sigue viéndosele como una labor de apoyo, instrumental y no estratégica, como tal.

El tema comienza en la concepción misma de la dependencia por parte de los directivos o quienes tomas las decisiones y avanza con el aporte del propio comunicador desde su gestión. El asunto pasa entonces desde las herramientas mismas de trabajo, los pactos de gestión con el jefe, las habilidades del profesional y el liderazgo que ostente en su labor.

Una oficina de Comunicaciones y Prensa debe no sólo contar con profesionales idóneos, más allá del casting o las recomendaciones; son más que funcionarios decorativos, no son los maquilladores oficiales, son facilitadores de los procesos de comunicación interna y externa; son el puente, en el caso de los medios masivos, entre la institución y algo más que los periodistas de turno. No es con dádivas, coqueteos o presiones como se trabaja, es generando espacios para la información y comunicación que contribuyan a sintonizar a la organización y sus líderes con sus públicos.

Por eso su primea tarea es promover que en su interior se entienda la dimensión y el papel de la comunicación y contribuir a sus mejoras. Sólo así se podrá entender la relación de ésta con la identidad, la cultura e imagen corporativa, un activo intangible y complejo. No de otra manera podemos intentar ‘sintonizarnos’ con su deber ser.
En un mundo donde cada vez vale más una imagen que mil palabras, no podemos perder de vista que esta se construye desde adentro mismo. Las imágenes se forman también de actitudes y hasta silencios. La comunicación nos conecta con el interior de la organización y la opinión pública, pero no se reduce a la publicidad, sino el problema se resolvería con pauta.

El comunicador social en la organización tampoco se puede reducir a un mero productor de boletines de prensa, sin desconocer la importancia de éstos y de hacerlos de manera efectiva. Además, con las nuevas tecnologías de la comunicación, debe adaptarse a nuevos roles con igual compromiso y vocación. Desde esta dimensión, el comunicador es un verdadero profesional, un estudioso, que opina con argumentos al interior, además de un reportero permanente, que ayuda a conectar.

El espacio se acaba y el tema se amplía, como que tiene tanto de largo como de ancho. No es fácil, aquí seguimos en pañales, pero no por eso debemos perder la perspectiva y la búsqueda de algo más que dignidad para el comunicador y/o periodista de las organizaciones. Tenemos buena parte de la cuota de responsabilidad y mucho por hacer.

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Seguiremos en el ‘hueco’?

Ismenia Ardila Díaz
isardiaz@hotmail.com


Las largas filas con madrugada incluida frente al Banco Agrario en las últimas semanas en Popayán, nos traen un ingrato recuerdo: la caída del DRFE y todas las demás ‘pirámides’ que en el año 2008 le cambiaron la historia reciente a esta ciudad y al departamento. Sentimientos encontrados se vivieron especialmente en el segundo semestre del año, cuando las generosas ganancias de hasta el 200% por ciento por las inversiones en el popularmente llamado ‘hueco’ de Popayán, dieron primero para casa, carro, viajes y otros placeres, pero como en una fila de dominó, en el mes de noviembre se desplomaron estrepitosamente, llevando a la ruina y la pérdida de miles de millones.

Pasados tres años cada quien expía sus culpas. Se dice por ahí que a muchos les da vergüenza ir a hacer la larguísima fila en pleno parque Caldas para reclamar 170 mil pesitos mientras se lloran todavía los miles o millones perdidos, la casa, el carro y hasta el préstamos bancario.

Allí se cuentan hasta miembros de las más encopetadas familias y profesionales de la ciudad. Ya no hay ni el dinero ni la posibilidad para pagar el ‘ficho’ o el paso rápido a la ventanilla, ni el tráfico a la sala VIP de aquellos tiempos en la captadora, para ‘meter’ el dinero en el ‘hueco’. Cuántas historias y heridas que involucran la vida de muchas personas.

Lamentablemente este hecho doloroso fue un augurio más del gran ‘hueco’ al que se fue la ciudad y la región, no sólo económico, también moral y espiritual. Desde entonces todo aquí ha sido complejo, nos subimos al ranking del primer lugar en desempleo, se disparó la delincuencia, el micro tráfico y el consumo de estupefacientes, la informalidad, la corrupción y hasta la decadencia política, que ya tenía muy diversos protagonistas.

En estos días la multinacional Convergys desiste de montar en Popayán el esperado Call Center que generaría al menos 250 empleos directos, argumentando el orden público. Todo lo contrario, es ahora cuando necesitamos que una empresa de tal magnitud, de muestras de generosa responsabilidad social y motive una iniciativa de este orden, por supuesto, rodeada de todas las fuerzas vivas de la región. Lamentablemente con el capital de payaneses, caucanos y foráneos residentes en esta tierra no ha sido posible gestar mayor empresa. Dinero hay, como se confirmó en el triste episodio de las pirámides, pero no hay vocación ni decisión de invertirlo en una iniciativa empresarial. Historias y muestras hay muchas en la historia reciente –recordemos la ley Páez-. Siempre esperamos que otros vengan a invertir a riesgo, cuando los propios no le apostamos a creer en lo nuestro. Aquí seguimos viendo la fuga de cerebros y adolecemos de una verdadera campaña –no frases ni discursos-que motive la fuerza interior y espiritual para defender y forjar un mejor territorio. Lo estamos dejando en manos de extraños, violentos, patronazgos a quienes sólo les interesa el poder o el dinero a costa de sangre, pobreza y dolor. Las heridas son muy grandes. Este pueblo adolorido, quejoso, necesita una inmediata intervención del gobierno con una decidida inversión social, no más paños de agua tibia. Necesitamos convocar y dar real participación a las mejores mentes y espíritus para generar con fuerza, desde todas las entrañas sociales verdadera confianza y propósitos comunes. Pero esto necesita grandeza y líderes verdaderos y auténticos, que encarnen con decisión y sin patrañas la recuperación del Cauca. ¿Nos seguimos hundiendo?.

Ciclovía y apuesta cultural

Ismenia Ardila Diaz

Sentarse en el atrio es verlo todo con los ojos del ciudadano del común, por aquí contamos y comentamos de todo lo que se dice por ahí…
Sigue en receso la ciclovía dominical. Buen pretexto para que la Alcaldía de Popayán revise su ubicación.
No sigue siendo lógico que se cierre un carril de una vía internacional en un horario de plena actividad, habiendo otras posibilidades, no muchas, pero sí otras, que seguro tendrían menor efecto en la movilidad ciudadana, ya bastante traumatizada.
Se me ocurrió proponer que la ubicaran frente al estadio Ciro López y el llamado Parque de la Salud, para darle fuerza al uso recreativo en el que se proyectaron estos espacios, donde a diferencia de años atrás, ya son pocos los deportistas que vemos muy temprano haciendo deporte. Sin embargo, volvió el pero, porque se bloquearía un acceso importante al norte de Popayán –nada menos que la Panamericana. Entonces, al Secretario de Gobierno, Luis Guillermo Céspedes, en diálogo sostenido en 106.9 FM, se le ocurrió proponer el sector histórico y darle vida cultural a los museos, la retreta y otras actividades propias del entorno en un día donde las calles lucen absolutamente vacías. Ya podríamos decir que sólo los fantasmas parecen pasearse un domingo por ellas.
Interesante propuesta a la que ojalá le de forma el gobierno local. De ninguna manera estamos en contra de la realización de la ciclocía, pero es necesario buscar otras alternativas menos traumáticas para el tráfico automotor.
Y por supuesto. ¿Porqué no pensar en descentralizarla y promover una en el sur u otra más al norte de Popayán. El tema combinado con otras tareas paralelas de promoción y prevención de la salud, tendría toda la pertinencia para una población cada vez más sedentaria, mientras la antigua ciclovía se muere en el olvido y ya forma parte de la historia patria.

***

Se nos va poco a poco el Maestro Edgar Negret, consumido por el Alzheimer y el manto enrarecido de quienes dicen custodiar su obra y su vida misma, valorada en una gran fortuna. Entretanto, poco o nada se sabe sobre la suerte del Picasso que hurtaron el año pasado de su museo en Popayán. Tristemente, a que muchos ni saben de quién ni de qué estoy hablando.

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Qué celebramos los periodistas hoy?

Por Ismenia Ardila Díaz
www.el-atrio.blogspot.com


En el Cauca no hay mucho que celebrar este 9 de febrero, tradicional día del periodista. La Federación Colombiana de Periodistas acaba de revelar en su informe anual que este es el departamento más inseguro para ejercer la profesión: 36 agresiones a periodistas en el último año. No es para menos: aquí tenemos todo un país en el departamento, no sólo por la diversidad de climas, etnias y culturas, todas las expresiones del conflicto armado.

Pero el problema no es sólo la violencia cotidiana, mientras cree el número de reporteros y aspirantes a periodistas, las condiciones del gremio siguen de mal en peor. En tierra de desempleados y de guerra, los periodistas hacen toda clase de malabares para sobrevivir a toda clase de riesgos, pasando no sólo por los de su vida, económicos y de salud, especialmente. Lograr una pensión es privilegio de pocos –que lo testimonie Truman Uribe- y si no fuera por la pasión del oficio y las historias de a pie, no valdrían la pena las úlceras y las canas de muchos.

Hablando con franqueza, ser periodista hoy en el Cauca es aceptar que todos nos llega tarde aunque aquí nació la república; vivir de la pasión del oficio, negando cualquier ascenso social; capoteando la oficialidad, los poderes y las violencias de siempre para no caer en la mediocridad, la comodidad y la desesperanza; viviendo del colegaje y el disfrute de las historias, los testimonios y la fuerza de un entorno diverso; amando las diversas formas para narrar los rostros de la brecha social que nos rodea, metiendo 'goles' a nuestra manera.

Por eso si algo hay que celebrar el día de hoy es la cuota de sacrificio personal de muchos reporteros para llevar su oficio con dignidad y decoro. Hay que celebrar y felicitar a aquellos que con entusiasmo, humidad, creatividad y profesionalismo no se dejan permear por el resentimiento y le dan valor y verdadero sentido al oficio.

El mejor periodista no es el que necesariamente se las sabe todas, pero sí el que más pregunta, más indaga y busca, asumiendo el riesgo de la irreverencia. Por eso en un día como hoy ojalá llovieran cursos y libros, no botellas de licor. Así como en el periodismo nunca terminamos de aprenderse, más que pregonar y escribir, nunca nos cansemos de leer.

Y ¿por qué no? en vez de repetir cómo nos vemos, ¿qué tal si preguntamos cómo nos ven?